En la barra se puede disfrutar de una especialidad brasileña: la caipirinha, un cóctel hecho a la manera tradicional con cachaça, limas, azúcar de caña y hielo.
En la mesa, una fuente de aperitivos, con tortilla de marisco, croquetas, tomates confitados, algunas verduras asadas y alguna sorpresa adicional, acompañados con una gigantesca regañá al estilo andaluz. Precisamente, el pan es uno de los atractivos de Porto Rubaiyat, que cuenta con más de una docena de variedades que diariamente se elaboran en su propio horno de leña.
Para empezar, la casa propone disfrutar de alguno de nuestros entrantes (empanada gallega, salpicón de mariscos, e incluso ostras) o ensaladas (con bogavante o gambas y cecina).
Las especialidades de la casa son los mariscos y los pescados. Los primeros pueden degustarse cocidos (centollas, nécoras, percebes, camarones, langostinos y gambas), a la parrilla (cigalas, langosta o bogavante) o en algunos de nuestros platos elaborados en horno de barro, entre los que destacan la brandada de bacalao o el pulpo aplastado con patata al murro. Los mejores pescados salen de la parrilla o del horno. También incluimos en nuestra carta algunos arroces y varios de los platos clásicos de Baby Beef Rubaiyat para los amantes de la carne.
Los postres son elaborados diariamente por el maestro pastelero y son recetas de diferente procedencia: la tarta de Santiago –la tarta de almendra típica de Galicia-, una exquisita tarta Tatin -tarta volcada de hojaldre y manzana de origen francés-, los golosos panqueques de dulce de leche argentinos o la especialidad brasileña quindin –una especie de tocino de cielo elaborado con coco-.
La sobremesa puede demorarse de forma tranquila saboreando una taza de café acompañada de pequeñas trufas, una gran teja de almendras, pequeñas delicias de coco o tiras de piel de naranja glaseadas.