Al otro lado del Atlántico, el grupo de restauración Rubaiyat, creado y dirigido por la familia Fernández Iglesias, goza de un merecido prestigio gracias a las casi cinco décadas que llevan presentes en São Paulo con sus dos restaurantes: Baby Beef Rubaiyat y A Figueira Rubaiyat. En Buenos Aires, Argentina, su restaurante Cabaña Las Lilas, inaugurado hace 12 años en Puerto Madero, es uno de los más visitados de la ciudad.
Rubaiyat Madrid tiene un importante significado para el grupo, ya que supone la primera apertura de un establecimiento en el país de origen del patriarca, Belarmino Fernández Iglesias, que emigró a Brasil en 1951 desde su Galicia natal.
El grupo Rubaiyat ha logrado un éxito sostenido en sus establecimientos de Latinoamérica gracias a dos aspectos clave: la calidad de sus productos y un servicio atento y cortés. La calidad de sus carnes deriva del cuidado con el que las producen en su propia hacienda de Brasil. Son carnes con denominación de origen de vacuno, jabalí, cerdo, cordero y pollo, que cumplen con los más estrictos controles de calidad. Los cortes selectos de vacuno que se sirven en nuestro restaurante de Madrid, proceden de animales criados en libertad y alimentados en el campo con productos naturales, lo que permite a nuestros comensales disfrutar de su excelente sabor.
El concepto “De la Hacienda al plato”, puesto en marcha por este grupo de restauración, consiste en la integración entre el trabajo en la hacienda y la labor en la cocina, un esfuerzo conjunto que consigue satisfacer a los más de un millón de clientes que pasan por sus restaurantes cada año.
En Rubaiyat Madrid, los Fernández Iglesias deseaban recrear para sus comensales, de este lado del Atlántico, un ambiente cálido, agradable y natural, con algún elemento significativo que, de alguna forma, representase la belleza, inmensidad y grandeza de las selvas de la Hacienda Rubaiyat en Mato Grosso del Sur, Brasil. Por ello, con la certificación y aprobación del Instituto Brasileño de Medioambiente, decidieron utilizar los troncos de los árboles abatidos por el paso del tiempo, el rayo u otros fenómenos naturales, con el fin de que, con esas nobles maderas, el artesano pudiese dar forma a las magníficas mesas en las que poder disfrutar de un buen yantar y una amena conversación.