El grupo de la familia Fernández Iglesias fue uno de los pioneros en adoptar el concepto “de la Hacienda al plato”, produciendo en su propia hacienda en Dourados, en el estado brasileño de Mato Grosso del Sur, gran parte de las carnes que se consumen en sus establecimientos

Creada en 1968, la Hacienda Barra Dourada desarrolla su labor de cría en colaboración con el grupo argentino Cabaña Las Lilas, que atesora una experiencia de más de 70 años en ganadería. La mayor parte de la hacienda se dedica al ganado vacuno de la raza Brangus, que aúna la calidad de la raza Abeerden-Angus, de origen escocés y el carácter rústico de la raza Brahman (de origen indio). La paciente y cuidada labor de cría que se desarrolla en esta hacienda ofrece como resultado unos excelentes animales de carne roja, con escasa infiltración grasa y con un gusto exquisito.

Además de la carne de vacuno, en la hacienda se cría una raza especial de cerdos (baby-pork), jabalíes, corderos y pollos de raza Label Rouge, de origen francés. Todos los animales crecen en libertad, en el campo, con una alimentación natural a base de cereales y mucho pasto. En sus cerca de 10.000 hectáreas se combinan grandes espacios destinados a pastos, zonas dedicadas a la agricultura, así como importantes áreas de preservación ambiental.

Las cifras revelan la importancia de la Hacienda Barra Dourada, que cada año produce 6.000 terneros de raza brangus, 3.000 cochinillos, 1.800 jabalíes, 1.000 corderos y 48.000 pollos. Toda esta producción está destinada al abastecimiento de los restaurantes del grupo, que reciben cada corte de carne refrigerado y envasado al vacío.

Las especialidades del vacuno de Rubaiyat incluyen los cortes más nobles y sabrosos del cuarto trasero, como la picanha (tapilla de cadera), el solomillo, el bife de chorizo (entrecôte) o el baby beef (ojo de bife), cuyo excelente sabor es resultado de la cría de los mejores animales de raza.